‘Identidades’ desde el Faro de Trafalgar

Coordenadas: 36°10′58″N 6°02′07″O
Altura s.n.m.: 51 m.
Altura s. tierra: 34 m.
Alcance: 22 millas naúticas
Torre: cónica blanca
Ciclo de destellos: GpD (2+1) B 15s

Gracias a Luis, a Beli, a Pilar, a María, a Juanqui, a Paco y a Sol.

21, 22 y 23 de octubre de 2016

Nuestros sentidos se despiertan gracias a esa ofrenda del silencio y nos volvemos unos agradecidos observadores. En Trafalgar todo ocurre a su tiempo, ni antes, ni después. Hemos caminado para conocer cómo ocurre la marea, cuánto se extiende la espuma en la orilla o cuáles son los surcos que deja en la arena. Es la posible fotografía la que nos moja los pies.

“Me siento chiquitita” decía Pilar. Y la imagen traía sonido, la presencia de que, cada ola: es distinta. Sugimoto jugaba con el cielo y el mar, cuando ocurre el número Dos la historia está asegurada: el horizonte o los divide, o los hace convivir. Y su narrativa al final solo es luz. “A mí me cuenta la historia de la foto que no está hecha”, Beli acababa de llegar y ya estaba buceando entre los territorios de la acuarela de Óscar Molina. Resulta que Moriyama y Koudelka casi celebran sus cumpleaños juntos, mientras el salto los pilla por sorpresa.

Desde la lámpara del faro de Trafalgar, mediodía. FOTOGRAFÍA Patri Díez

Desde la lámpara del faro de Trafalgar, mediodía.
FOTOGRAFÍA Patri Díez

Y en breve la lluvia, el viento y el faro. Y allí arriba Pilar de nuevo “chiquita”. Óptica de un imaginario obturador en la lámpara que alumbra Trafalgar, casualidades o no, el 21 de octubre de 1805 el capitán Nelson empezó a bombardear a la flota franco-española. Y el 21 de octubre de 2016, llegaron hasta aquí, los primeros cómplices que inauguraban la Escuela Faro.

Apareció El Principito para recordarnos que lo esencial es invisible a los ojos. Escritura en la arena, largos paseos y la belleza nos alcanzó el último día. Definitivamente hay cosas que no pueden ser palabras, pero sí son sonido. Hay cosas escuchadas que no tienen la forma de ser dichas. Y su imagen ni siquiera está en una fotografía, sino en un silencio. Comida, y amaneceres, y viento. Martín, Yolanda, Arnaldo, Lula. Jesús, Juan, Luis. Bali.

Días de cena, de lectura y de diálogo. Días de risa mientras dos ciempiés caminan por la mano de María o Sol sonríe como en un elegido encuadre. En la valla de Paco estaba la inquietud de Ackerman, que prevé que lo de vivir tiene su postal a veces agujereada. La luz en las manos, el mar parecía un modelo. Y así, estuvimos en el proceso construyendo esa fotografía que siempre deseamos hacer.