‘El metaverso y la fotografía fuera’ desde el Faro de Mesa Roldán

Coordenadas:
Altura s.n.m.:
Altura s. tierra:
Alcance:
Torre:
Ciclo de destellos:

Gracias a Mario, el farero. Y a los cómplices que asistieron a este taller: Claudia, María José, Beli, Jesús, Natalia y Pilar.

3, 4 y 5 de julio de 2020

Este faro volvió a acogernos tres años después. Cuatro destellos cada veinte segundos generan un radio de acción donde la torre y la lámpara son el núcleo. Para que una metáfora tenga vida necesita de dos cosas fundamentales, decía Lorca: «forma y radio de acción». Alrededor de la señal luminosa de Mesa Roldán trabajamos desde la tensión que produce la cercanía del objeto. ¿Hasta dónde llega ese campo magnético? ¿Es faro la carretera que nos llave hasta él?, ¿Y la playa más cercana desde donde incluso no se ve? Otra cara la encontramos en la mar, a la que normalmente miramos en este caso desde el faro, o en la playa, desde la orilla. Para esta ocasión navegamos en velero, ahora la mirada era un contrapicado de doscientos veintidós metros. En la imagen pasaba a ocupar un minúsculo espacio, arriba, muy alto y la fotografía se volvía más rocosa con el volumen rudo del acantilado sobre el que se sostiene Mesa Roldán. También ahora el agua del mar había pasado a ser la mar, como la llaman los navegantes. Y podíamos tocarla desde la embarcación. La profundidad, hasta la arena, con la de la altura hasta el faro creaban una rotunda vertical sobre el radio de acción entorno al objeto. Tal vez una incisión o una parada sobre la superficie del radio, una fuerza que nos recuerda esas otras dimensiones que confluyen en lo artístico, más allá de la mirada frontal, la bidimensionalidad aparente de la imagen o la expresión figurativa, para no abandonarnos a la particularidad.

Tuvimos presente, entre otros autores, a Lorca. Una frase sacada de su conferencia sobre la imagen poética de Góngora nos servía de entrada a la temática del taller.

<<Su núcleo central y una redonda perspectiva entorno de él. El núcleo se abre como una flor que nos sorprende por lo desconocía, pero en el radio de luz que lo rodea hallamos el nombre de la flor y conocemos su perfume>>.

En esta nueva expresión artística producida por este nuevo taller faro, en esta experiencia, para conocer el aroma y el nombre de esa flor, de ese objeto llamado faro teníamos que movernos por esa perspectiva. Esos desaplazamientos nos llevaron a lugares y sensaciones propias del romanticismo, incluso del formalismo. Todo ello partiendo de Lorca y la primera mirada que fotografió el mar, la de Gustave Le Gray.