18 septiembre, 2017

Destellos

‘IDENTIDADES’ | DESDE EL FARO DE TRAFALGAR

Coordenadas: 36°10′58″N 6°02′07″O
Altura s.n.m.: 51 m
Altura s.tierra: 34 m
Alcance: 22 millas náuticas
Torre: cónica blanca
Ciclo de destellos: GpD (2+1) B 15s

Gracias a Luis, a Beli, a Pilar, a María, a Juanqui, a Paco y a Sol.

21, 22 y 23 de octubre de 2016

Nuestros sentidos se despiertan gracias a esa ofrenda del silencio y nos volvemos unos agradecidos observadores. En Trafalgar todo ocurre a su tiempo, ni antes, ni después. Hemos caminado para conocer cómo ocurre la marea, cuánto se extiende la espuma en la orilla o cuáles son los surcos que deja en la arena. Es la posible fotografía la que nos moja los pies.

“Me siento chiquitita” decía Pilar. Y la imagen traía sonido, la presencia de que, cada ola: es distinta. Sugimoto jugaba con el cielo y el mar, cuando ocurre el número Dos la historia está asegurada: el horizonte o los divide, o los hace convivir. Y su narrativa al final solo es luz. “A mí me cuenta la historia de la foto que no está hecha”, Beli acababa de llegar y ya estaba buceando entre los territorios de la acuarela de Óscar Molina. Resulta que Moriyama y Koudelka casi celebran sus cumpleaños juntos, mientras el salto los pilla por sorpresa.

Desde la lámpara del faro de Trafalgar, mediodía.  FOTOGRAFÍA Patri Díez

Desde la lámpara del faro de Trafalgar, mediodía.
FOTOGRAFÍA Patri Díez

Y en breve la lluvia, el viento y el faro. Y allí arriba Pilar de nuevo “chiquita”. Óptica de un imaginario obturador en la lámpara que alumbra Trafalgar, casualidades o no, el 21 de octubre de 1805 el capitán Nelson empezó a bombardear a la flota franco-española. Y el 21 de octubre de 2016, llegaron hasta aquí, los primeros cómplices que inauguraban la Escuela Faro.

Apareció El Principito para recordarnos que lo esencial es invisible a los ojos. Escritura en la arena, largos paseos y la belleza nos alcanzó el último día. Definitivamente hay cosas que no pueden ser palabras, pero sí son sonido. Hay cosas escuchadas que no tienen la forma de ser dichas. Y su imagen ni siquiera está en una fotografía, sino en un silencio. Comida, y amaneceres, y viento. Martín, Yolanda, Arnaldo, Lula. Jesús, Juan, Luis. Bali.

Días de cena, de lectura y de diálogo. Días de risa mientras dos ciempiés caminan por la mano de María o Sol sonríe como en un elegido encuadre. En la valla de Paco estaba la inquietud de Ackerman, que prevé que lo de vivir tiene su postal a veces agujereada. La luz en las manos, el mar parecía un modelo. Y así, estuvimos en el proceso construyendo esa fotografía que siempre deseamos hacer.

 

 

‘EL LUGAR DEL SECRETO’ | DESDE EL FARO DE MESA ROLDÁN

Coordenadas: 36°56′30″N 1°59′46″O
Altura s.n.m.: 222 m
Altura s.tierra: 12 m
Alcance: 22 millas náuticas
Torre: octogonal blanca
Ciclo de destellos: característica GpD(4)=20s. (grupos de 4 destellos cada 20 segundos)

Gracias a Mario, a Rafa, a Conchi, a Laura, a Abby, a Juan Carlos y a Puri.

19, 20 y 21 de mayo de 2017

En este taller he aprendido algo que en las diferentes veces que he subido a Carboneras no me había dado cuenta. Sigo creyendo en el regalo de la contemplación como herramienta de conocimiento. Aprendo cuanto más miro, pero sobre todo cuanto más me entrego a mirar. Esta manera de hacer fotos cada vez se instala más en mí. Mirar. Y estar entregado a mirar.

Cuando empecé con el proyecto Escuela Faro me llevaba una pasión o una especie de pulsión. Sabía que esa era la Escuela, pero poco más. Que esas torres encerraban historias y habían sido testigos de todos los comportamientos del mar. No sé qué tiene el mar pero es algo que miraría sin acordarme del descanso. Se instala una especie de reconciliación. Una especie de estado del Todo. Y el taller se convierte en Ser y parece que todos estamos de acuerdo sin negociarlo.

Terraza del faro de Mesa Roldán, amanecer.  FOTOGRAFÍA Conchi Puerta

Terraza del faro de Mesa Roldán, amanecer.
FOTOGRAFÍA Conchi Puerta

Igualmente me empeño en llevar el proyector, las fotos y las palabras. Y que los alumnos traigan sus cámaras. Pero cada vez me doy más cuenta de que la enseñanza está en dejar que los silencios se instalen. Eso lo he aprendido como profe. Como fotógrafa he aprendido que mi fotografía está en el fuera de campo y que no pasa nada si no quiero coger la cámara. Y como persona he aprendido que hay otras personas, que vienen, que creen, que hacen posible que esto se llame Escuela Faro.

Al principio solo veía la metáfora o metáfaro (y metafaro) de la luz. Pero en cada taller aparecen nuevos aprendizajes que nos hacen ser conscientes de nuestro momento presente. De nuestra suerte. Muchas gracias a todos, ha sido una hermosa experiencia vivir con vosotros en el faro. Me voy con un respeto mayor por la luz, la que hace nuestras fotos, la que nos alumbra. Y el secreto sigue siendo secreto, solo sabemos que está en la Fotografía.